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Consejos para sanar una casa enferma

18-03-2017 | Por Neyssa Calvo Achoy

Buena ventilación, iluminación y ambientes confortables pueden limpiar un espacio energéticamente contaminado

Foto con fines ilustrativos


¿Sabía que las casas también se enferman? Al igual que las personas, los hogares se contagian de malas vibras y, como el cuerpo, pueden mostrar síntomas de malestar.

Es importante aprender a detectar las señales y buscar la medicina que cure.

“Un hogar, simplemente, representa nuestra propia vida y, como tal, debe estar balanceado con colores y objetos que agraden, y recordar que estos últimos guardan energía que, incluso, podemos sentir”, destaca la psicóloga Melissa Céspedes Arias.
 
Signos de alerta

Una casa enferma, es simplemente, el reflejo de los que viven o trabajan en ella. Por lo tanto, de un día para otro puede convertirse en un lugar extraño.

Para evitar que los ambientes que antes eran confortables se vuelvan incómodos e inhóspitos, es necesario recuperar la conexión que une a los habitantes del inmueble, sean familiares o amigos.

¿Cuándo un hogar requiere de un médico? En especial, cuando se percibe que no resplandece de alegría y el entorno se siente triste, igual que si estuviera enfermo.

Dicha situación puede encontrar respuesta en ambientes cargados de energía negativa producto de situaciones agobiantes como peleas constantes, enfermedades graves, divorcios o  sucesos que alteran el entorno, como pérdida de trabajo o deudas por pagar.

¡Que brille su hogar!

La sanación es simple. Tan solo se necesitan rituales y acciones cotidianas que pueden devolver rápido la alegría y esa energía vital que da bienestar.

El feng shui, por ejemplo, dice que el lugar donde vivimos se compara con una planta a la que hay que cuidar.

Para lograrlo, dicha técnica sugiere  prestar atención a los objetos que sobran, en especial cuando  pertenecen a un desagradable pasado. 

Para la psicóloga Karina Picado, quizás lo más importante es recuperar la paz y el orden en el hogar. Es decir, que exista conexión emocional y espiritual, entre los miembros, al compartir, dialogar, sonreír o buscar soluciones a las dificultades.

Tanto Picado como la psicóloga Sarita Álvarez coinciden en que el sitio donde se vive se convierte en una ventana de cómo sobrellevamos la vida y de cómo se sienten en ella.

Por lo tanto, hay que evitar el  desorden y el desaseo, porque generará caos, dispersión y fatiga.

Asimismo, ellas sugieren  poner atención en la decoración, porque se trata de un sitio donde se desea descansar, comer, dormir, compartir en familia en diversas actividades, precisa Álvarez.

La casa debe tener una ventilación adecuada que permita la entrada de nuevas corrientes de aire.

“Mantenga las puertas abiertas cada vez que pueda y deje entrar la luz natural, cuya intensidad se puede regular con persianas o cortinas”, dice Picado.

Ella agrega que puede echar mano también a las plantas naturales, por ejemplo colocarlas en el baño.

También, sugiere utilizar la musicoterapia como elemento sanador. Los ritmos rápidos son perfectos para alegrar, así como la música clásica o instrumental para concentrarse.

Los olores agradables mejoran el estado de ánimo de las personas, de ahí la importancia de incluir velas, inciensos y aceites esenciales para ambientar los rincones de la  casa.

Relajación y un poco más

Al decorar, combine bombillas de luz amarilla y blanca para lograr un efecto similar al que ofrece la luz natural.

Construya un espacio personalizado para descansar. Incluya una mecedora, un cojín, una lámpara y una manta. 

Los colores rompen la rutina. Use los fríos en los dormitorios y los más enérgicos donde hay mucho movimiento.

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